miércoles, 28 de agosto de 2013

No quiero volver a ver un giroide en mi vida

He decidido compartir aquí esta historia, porque necesitaba sacarla de mi cabeza. Es una de las experiencias personales que más me han chocado nunca.

Hace unos días quedé en el centro con unos amigos de internet. Ya nos habíamos visto antes, en varios salones del manga, en varias quedadas.
El último día de quedada, en la estación de tren, comenzamos a hablar del Animal Crossing New Leaf. Mi mejor amigo estuvo comentando cosas de su juego, y yo comenté lo bueno que era el juego. Me preguntaron si me lo compraría, pero respondí que en ese momento no podía, pero que lo había probado gracias a mi mejor amigo, que me lo había dejado. Él dijo que había borrado mi casa porque necesitaba poner la tienda de campaña para los vecinos nuevos.
Pero mintió.

Unas semanas antes de que todos mis amigos viniesen, yo me puse enferma. Nada muy serio, dolores de cabeza y un poquito de fiebre. Como mi primo y mi mejor amigo llevaban días queriendo ir a la piscina, les dije que fuesen sin mí, que ya iríamos.
Por la tarde mi primo volvió a casa y me trajo una buena sorpresa: como yo no había podido quedar con ellos, mi mejor amigo me había dejado la 3DS con el AC:NL por un par de días hasta que me pusiese mejor, y así ellos podían ir a la piscina y no dejarme aburrida. Qué decir tiene que la encendí enseguida y comprobé que mi personaje seguía ahí.

Había pagado la primera parte de mi casa y ya no era una tienda de campaña.
Nuevamente mi primo se fue a la piscina y yo me pasé el día jugando al AC:NL, recogiendo bichos, frutas, hablando con los vecinos, bajándome ropa de internet...
Había leído en algún sitio una especie de leyenda en la que, si te quedas hasta muy tarde en el AC, aparecía un fantasma y te daba regalos. Dudaba de que fuese cierta pero, como no tenía sueño y mi amigo había puesto la ordenanza para el pueblo nocturno,  me quedé a comprobarlo. Ahí empezó mi error.

Eran como la una de la mañana y el fantasma no aparecía. Estaba un poco aburrida, así que me puse a buscar códigos de pueblos por internet para visitarlos a través de la casa de los sueños. Encontré uno que me llamó la atención especialmente: X0X7-1992-6XX7. 1992 es el año en que nací, así que como me hizo gracia decidí visitarlo.
Ni siquiera me había parado a leer el comentario en el que habían puesto el número, me dirigí a la casa de los sueños y cuando Alakama me preguntó por un código, lo puse sin más.

Todo parecía normal, Alakama comenzó a contar ovejitas y el juego empezaba a descargarse el pueblo. Sin embargo, cuando parecía que lo había descargado del todo, un diálogo me dijo que había habido un fallo de conexión y me dio un código de error de Nintendo. Pero aun así, continuó con el sueño y mi personaje entró al pueblo.
Todos los que hayáis jugado sabéis que, cuando entráis en un sueño, aparecéis en una cama junto con Alakama y su giroide... bien, la cama y el giroide estaban, pero Alakama no. Además, el giroide no se movía, estaba simlemente quieto mirando al frente con su expresión vacía, parecía una estatua. Me acerqué a él e intenté hablarle, pero no podía. Aquello ya me estaba dando escalofríos. Me tranquilicé pensando que era algún tipo de bug debido al fallo de conexión y apagué la consola, no quería dañar el cartucho.
Volví a encenderla y no parecía que le hubiese pasado nada. La secretaria soltó su discurso de bienvenida habitual y yo seleccioné mi personaje... que seguía con el pijama puesto y en el pueblo que había visitado. No estaba tan segura de si era un bug, puesto que era muy raro, y aunque no quería seguir jugando a esas alturas, mi curiosidad me llevó adelante y seguí explorando.

El pueblo estaba muy mal cuidado, diría que abandonado. Los árboles estaban muertos o cortados, las malas hierbas lo plagaban todo y había trampas y agujeros por todas partes. Pensé que a lo mejor era un pueblo "de exposición", como el de un japonés que mi amigo y yo visitamos un día. Decidí seguir explorando y busqué la casa de algun vecino en el mapa... pero no había. Sólo había dos casas de jugador.
De camino a la más cercana, encontré un vecino, Tristán, caminando cabizbajo y con humo sobre su cabeza, como si estuviese triste. Traté de hablarle, pero todo lo que me respondió fue "...". Lo dejé estar y me dirigí a la casa.
Era una casa pequeña, como la mía, la primera que te dan. Tenía un buen aspecto, la típica casita blanca con vallas blancas y el tejado rojo. Me armé de valor y entré, deseando que no le pasase nada al juego.
El único piso que había estaba completamente a oscuras. Sabía que se podían apagar las luces en el juego, pero no recordaba que se quedase de esa foma. Apenas podía ver a mi personaje por cómo le brillaba el pelo. Cada vez que daba un paso, sonaba un pitido acuciante que disminuía o aumentaba su tono según caminases. Ya había visto ese objeto antes y me ponía realmente nerviosa. Me tomé un momento para pensar si debía seguir ahí o era mejor apagar la consola y borrar el personaje... sólo es un juego, pensé, no va a pasar nada malo. Probablemente solo sea uno de esos pueblos fantasma que haya hecho algún japonés.
Traté de ignorar el silbido y me dirigí al único objeto que pude vislumbrar entre tanta oscuridad, que resultó ser una lámpara. Ahogué como pude un grito que casi se me escapa al ver el contenido de la habitación.
No había un solo mueble salvo por la lámpara y el objeto que pitaba, pero sobre el suelo habían varios diseños muy extraños.
El suelo entero parecía un cuadro. Era como una foto de muchos vecinos, todos con las caras tristes y humo sobre sus cabezas. En el centro de la habitación, había un diseño circular con la cara de un giroide. Cuando lo miré por un par de segundos no daba tanto miedo, pero la cara del giroide era estremecedora.
De pronto, un cuadro de diálogo apareció: "¡Hola, soy yo, Cocoloco! ¿Está abierto, verdad?"...
No tenía ni idea de que los vecinos podían visitarte mientras estabas en una casa ajena de un sueño.

Coco entró en la habitación y se quedó en medio, mirando hacia los lados y caminando erráticamente, como todos los vecinos que visitan tu casa. De repente, un signo de exclamación surgió sobre su cabeza y corrió hacia mí, queriendo decirme algo. Hablé con ella... "... deberías irte de aquí...". Y no dijo nada más. Hablé con ella un par de veces más, pero la frase no cambiaba.
Salí de la casa sin que ella me dijese que debía irse, ni siquiera me habló.
Porque seguía en la puerta.

 Coco comenzó a seguirme por todo el pueblo. Cada vez que me paraba, un signo de exclamación salía sobre su cabeza y me repetía las mismas palabras una y otra vez. Al final, muy nerviosa, cerré la DS sin apagarla y me puse a buscar en internet información sobre cómo salir de un pueblo "bugeado" en un sueño.

El código del pueblo apareció otra vez, en el mismo comentario del foro en que lo había encontrado. Por lo visto ese pueblo era "especial", pensé que tal vez su dueño era un hacker, un seeder o simplemente tenía el cartucho y el sueño dañados... ojalá hubiese sido así.
En el comentario, el autor pedía por favor que nadie visitase ese pueblo jamás. Comentó que había tenido una experiencia terrible y que una vez dentro, sólo había una forma de salir sin borrar ni dañar tu personaje. No ponía cómo. Era su único mensaje en el foro.

Un escalofrío recorrió mi espalda. Vamos a buscar esa forma de salir, me dije, y abrí la consola.
Coco ya no estaba ahí. Ahora era una niña, vestida con un vestido blanco. Caminé un poco para comprobar si me seguía y, efectivamente, lo hacía.
 Me consolé pensando de nuevo que sólo era un juego y nada podía pasarme en la vida real, aunque he de confesar que estaba muerta de miedo. Aun así, me decidí a hablar con ella, para ver si repetía la misma frase que Coco... pero no era así. No decía frase ninguna, en su diálogo sólo aparecían carácteres extraños y "rotos", entremezclados unos con otros, pero siempre con puntos suspensivos al empezar y terminar la frase.
Mientras intentaba ignorar a la niña, busqué otra casa para seguir explorando y encontrar esa extraña forma de salir del pueblo, ya que la cama no respondía.

He de confesar que en esta parte me faltó poco para hacérmelo encima.
La segunda casa de jugador que encontré era un poco más grande que la primera. Justo antes de que mi personaje abriese la puerta, la niña me abrió un cuadro de diálogo, pero de nuevo, sólo habían signos y carácteres extraños.
Cuando mi personaje entró por la puerta, no podía creer lo que había.
Un auténtico ejército de giroides ocupaba buena parte de la habitación. Estaban todos quietos, ninguno se movía en absoluto. Mi personaje no respondia. A esas alturas, ya sólo podía alcanzar a mirar, ni siquiera tenía ganas de apretar ningún botón, aunque no hizo falta.
La cámara se giró completamente sola hacia un lado para mostrarme tres vecinos, entre los que estaban Coco y Tristán, con sus expresiones tristes. Volvió a girarse hacia el otro lado para mostrarme otros tres vecinos más y por último, tras todos los giroides, estaban los vecinos que faltaban... y lo que parecían ser muñecos de jugador sin cara, sólo con tres agujeros, justo como los giroides. En este punto ya tan solo quería apagar la consola, encenderla y ver que todo estaba bien y había sido un mal sueño, pero algo me impidió hacerlo.
De pronto, todos los giroides comenzaron a moverse al mismo tiempo, creando una sinfonía de sonidos extraños y aterradores. Juraría que podía oír sollozos y lloriqueos de fondo, y a los vecinos les caían gotitas de la cara, como cuando están apurados, pero de forma mucho más seguida y rápida. Al final, la pantalla comenzó a hacer cosas extrañas, se distorsionó la música y no dudé un segundo en quitar el volumen. La imagen también comenzó a distorsionarse. Ya no sabía cómo reaccionar, todo aquello era perturbante.
Cuando los giroides terminaron de cantar, la niña me habló y el cuadro de diálogo se llenó de cosas extrañas, de letras rotas y signos, avanzando automáticamente a toda velocidad. Finalmente la pantalla se quedó en negro y asumí que el juego se había colgado. Cuando fui a reiniciar la consola, el juego volvió en si y mi personaje apareció al lado de la cama por la que entras al sueño. El giroide de al lado, aunque no se movía, sí se giraba para mirar a mi personaje. Hablé con él y el cuadro de diálogo estaba vacío, pero mi personaje se tumbó en la cama automáticamente y salió del sueño.

Volví a la casa de los sueños y mi personaje volvía a tener su ropa. Alakama no me dijo absolutamente nada cuando salí del sueño ni del edificio.

Al llegar a mi pueblo, todo parecía normal. Lo inspeccioné todo, esperando que no hubiera ningún tipo de bug, seed o simplemente algo extraño que hubiera podido "colarse" desde el sueño. A esas alturas ya no sabía ni qué pensar, sólo quería que el juego de mi amigo no hubiese sufrido daños.
Me despejé un poco y decidí atrapar algunos escarabajos y pescar un poco más antes de salir del todo, para tratar de olvidarme de aquel horrible pueblo.
Mi última parada fue mi casa.

Dentro de la casa había un giroide. Yo no había puesto nunca ningún giroide ahí. No era muy fan de ellos y, además, todavía no había conseguido ninguno en lo que llevaba de juego.
Como las tiendas ya estaban cerradas y no iba a poder venderlo, lo cogí y lo enterré en una esquina apartada del mapa. Apagué el juego y traté de dormir.

Al día siguiente mi primo y mi mejor amigo vinieron a pasar la tarde conmigo, en lugar de ir a la piscina.
Les conté todo lo que me había pasado la noche anterior y se lo tomaron un poco a broma. Mi amigo cogió su DS y encendió el juego y escogió su personaje. Yo no había jugado en toda la mañana y ni me acordaba del giroide enterrado que había en una esquina hasta que entró. Se lo comenté y fue a la esquina, pero no había nada allí. Revisamos el resto por si me había equivocado de lugar, pero nada.
Finalmente, después de un rato jugando, mi amigo pegó un salto.
Fuimos enseguida a ver qué pasaba... el giroide estaba en la puerta de su casa, junto con mi personaje, cuya cara eran ahora tres agujeros. Todos sus vecinos estaban tristes y en las tiendas ningún personaje le respondía.

Buscamos por internet, pero no encontramos absolutamente nada. La gente sólo pedía que nadie entrase en ese pueblo y nadie explicaba nada.

Al final, mi amigo borró mi personaje y con ello mi casa. Unos días después, me comentó que no había ni rastro del giroide ni de mi personaje y que los vecinos actuaban con normalidad.

No volvimos a hablar de esto con nadie más. Espero que nunca decidáis visitar ese código. Por favor, no lo hagáis aunque lo encontréis... no sabéis qué consecuencias p╗ue[`^dé t|░¬N|13e½ø×r.→▒

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