Hoy vengo a contaros mi fabuloso día en el salón del manga de mi preciosa ciudad, Alicante.
Empecemos por el principio.
Ayer me acosté tarde. Vale, muy tarde. Pues como siempre. Me puse la DS (porque no tengo ni despertador) para levantarme a las 9, ducharme y salir más o menos a las diez. Resulta que no le había cambiado la hora, así que me desperté más tarde, y me fui tardísimo. Hasta aquí todo bien, todo normal, muy propio de mí.
Llegamos al salón, buscamos a la gente, hablamos y damos unas cuantas vueltas. Todo una mierda. Todos los stand eran casi exactamente iguales: Shingeki no Kyojin, League of Legends y Minecraft. Y no es que no me gusten, es que los tengo muy vistos. El LoL ya me parece un coñazo muy grande y, habiendo ya 4 temporadas, no entiendo el hype reciente. El Minecraft también lleva ya su tiempo, supongo que ahora que lo han sacado para Xbox ha tenido hype. Y SNK, bueno. Que sí, que es el anime del momento. Pero es que me tienen harta. Solo había eso y los típicos animes, ya sabéis, Naruto, Dragon Ball... trilladísimos. En fin. El último año que fui había muchísima más variedad. Pero muchísima. Es que no he visto nada interesante, absolutamente nada. Fijaos, uno de los años que fui, había un stand con figuritas pequeñitas pero muy chulas, las vendían en packs, en plan 5 euros te llevas 3, por 12 te llevas 8, ya sabéis. Habían muchos stands con cosas distintas. Este año en casi todos había todo peluches y colgantes, llaveros y muchísima bisutería, era acojonante. Y las camisetas. Dios. Las camisetas y los gorros eran todos iguales y estaban en cada uno de los stands. En fin, una cagada. Encima había pocos stands. Poquísimos. Creo que el último año que fui había más y todo. Eso sí, había muchas mesas y espacio para sentarse. Pero poca cosa para toda la gente que había.
Lo peor de todo, pero lo puto peor, es que yo voy a ese salón única y exclusivamente por los Gundam. Hasta el año pasado la tienda donde los compro siempre puso un stand. Hasta el año pasado. Cuando se me ocurre ir a mí, han cambiado de organizador y ya no están. Tócate los cojones.
Básicamente me tiré toda la mañana llorando por un gundam, los cuales sólo había un par en un exposito con dos guardaespaldas cojoneros más pesados que los dependientes de las tiendas de ropa y que no te dejaban ni respirar al lado del cristal. Me preguntaron 30 veces que si quería saber algo de ellos. Vamos a ver alma de cántaro, yo no quiero saber nada de ellos excepto si se pueden comprar aquí, y como es evidente que no, pues a tomar por culo. Yo lo que quiero es ponerlo en un mueble para que haga bonito, su historia me la suda completamente. En fin.
Después me tiré un buen rato buscando algo de Evangelion, porque amo Evangelion. Es mi anime favorito. No me juzguéis. Amo a Shinji. Ya lo he dicho.
Total, que solo encontré UNA cosa de Evangelion y he de decir que es un Kaworu precioso cuya compra me tomó dos segundos de pensármelo una vez y media. Es demasiado adorable, ya le haré una foto. Encima barato. Y huele a figurita nueva que uashdkjashdajkds
·Por si no quieres saber nada de mi aburrido llanto con los gundam y evangelion, aquí viene la parte interesante
Ahora viene lo mejor. Agarraos. Y espero que alguien lea esto antes de ir mañana, si no ha ido hoy. Muy bien, ojo.
Terminamos de comer, teníamos en mente irnos pronto a casa porque algunos iban a ir a cenar más tarde. Yo tenía en mente irme sobre las 5 y media o 6, vale. Nos vamos a la parada del autobús, está justo ahí. Qué suerte, ¡vamos a cogerlo!
No cabíamos todos, así que el autobús se fue. Venían dos, uno para Elche y otro para Alicante. El de Alicante paró a la derecha, así que nos quedamos allí a esperar. A esperar una hora y media bajo el sol. Yo ya estaba muerta. Pues vemos acercarse el próximo autobús, nos ilusionamos, nos ponemos en la puerta. Era el de Elche. Nos vamos corriendo al otro lado, tarde: había llegado tanta gente del salón que se habían acumulado a la izquierda y los que habían llegado los últimos se "colaron" los primeros, y los que llevábamos una hora esperando nos quedamos a menos de 1 metro de la puerta sin poder hacer nada. La gente se amontonaba y el conductor nos soltó una trola de que venía uno detrás para que le dejásemos irse, porque había gente estampada contra el cristal de delante. Para que os hagáis una idea.
Después de esto la gente ya empieza a enfadarse. Normal. Estás una hora esperando para que venga un capullo que ha llegado el último y te coja el sitio porque el autobús para donde le da la puñetera gana. No hay colas, es la ley del que más empuje y yo soy un hobbit malnutrido. Así que digo que yo no pienso esperar más. Algunos se van andando a Alicante por la carretera, otros suben al de Elche y cogerán un tren a Alicante. Esperamos a que el autobús cierre la puerta solo para asegurarnos de que no podremos entrar. Dicen que el próximo es a las 8.
Son las putas seis de la tarde. Y un cojón de pato. Así que sugiero que vayamos al aeropuerto, que lo tenemos detrás, a coger el autobús que nos deja en el centro. Nos quedamos mirando cómo coño llegar, porque, hombre, vemos el parking. Pero ya está. En cuanto hemos visto a la gente empezar a hacer autoestop como loca nos hemos puesto en marcha y hemos cruzado el descampado para ver si podíamos hacer YOLO y meternos por donde fuera, aunque tuviésemos que saltar alguna valla. No íbamos a ir por la autovía ni nos íbamos a esperar a coger un autobús que podía dejarnos fuera, otra vez. Nadie podía venir a recogernos, así que formamos la Comunidad del Bonobús. Nuestro reto no era entrar en Mordor sino salir de la IFA. Y joder, hubiera preferido entrar en Mordor con carteles de neón y chalecos reflectantes.
Tiramos p'alante, (como los de Alicante, jeje), y vemos vallas. Vallas, y vallas, todo vallado. No sé para qué hostias lo vallan. En serio, ahí podrían rodar la prisión de The Walking Dead. Hay unas vías al otro lado y tenemos que cruzar. Damos una vuelta del copón para entrar por las esquinas de las verjas y cruzamos las vías del tren cagaítos de miedo. Solo os digo que el tren pasó un minuto después de nosotros. La vida también. YOLO.
Pasamos por debajo de un puente y vemos un coche que sale de ningún sitio. Pues ahí habrá un camino, dice uno, y nos metemos. Cualquier cosa con tal de salir de las vías y la carretera. Tiramos p'alante (jeje), y no vemos nada del aeropuerto. Por suerte, por gracia de Dios o el universo, pasaron una pareja de ciclistas (ya me diréis quién coño hace ciclismo en medio de la puta nada, pero bienvenido sea) y les pudimos preguntar por el aeropuerto. Seguimos caminando hasta ver una carretera y el parking del aeropuerto así que sólo era cuestión de continuar hasta ver una entrada. A medio camino, al final de las verjas, vemos un grupo de chavales intentando subir un barranco. Bueno, una de esas montañas que tiran hacia abajo en las cunetas. Yo me partía el culo pero la verdad es que se estaban esforzando lo suyo.
Llegamos a la entrada de la zona de carga del aeropuerto. Por suerte había un cartel que indicaba hacia dónde estaba la terminal, así que atravesamos toda la zona de empleados. Estoy feliz porque es una zona que probablemente no vea nunca más en la vida, y no la hubiera visto de no ser por esta pequeña aventura. Y esas zonas siempre me dan curiosidad. No eran más que almacenes y aparcamientos, pero oye. Al final tras mucho caminar nos encontramos la terminal y la parada del autobús. Allí nos encontramos con el grupo de chavales que subió la montaña y se cagaron en todo porque habían visto el mismo camino que nosotros pero habían decidido no seguirlo. Una chica muy maja me dio una cocacola cuando me estaba muriendo de sed. Gracias chica majísima. Me gusta tu tatuaje.
El autobús llegó justo cuando llegamos nosotros, fue como un milagro. Y ahí terminó nuestra aventura. Luego cada uno nos bajamos en el centro, cogimos el autobús y a casa.
Ha estado bien. Lo triste es que la mejor parte, para mí, ha sido esa pequeña aventura. Porque el salón fue muy, muy soso. Excepto que me encontré con gente, pero ya está. Y el servicio de autobuses bueno, ya lo habéis leído, sencillamente vergonzoso. Patético. No sé por qué, sabiendo la gente que va a ir, no ponen un par de autobuses como mínimo, y con más frecuencia. Esto otros años no nos ha pasado. Ni de lejos.
Por cierto, ¿recordáis que os dije que habíamos salido al descampado sobre las 6 de la tarde? Bueno, llegamos al centro de Alicante a las 8.
Espero que si alguna vez vais a un evento que está en mitad de la nada tengáis un plan B. O unas deportivas muy cómodas.

